LA RECUPERACIÓN INDUSTRIAL DEL AGLOMERADO

GRAN ROSARIO A INICIOS DEL SIGLO XXI*


Paula  J.  Báscolo**

María  Fernanda  Ghilardi**

María  Florencia  Secreto**

 

Facultad de Ciencias Económicas y Estadística
Universidad Nacional de Rosario 

 



Resumen. El abandono de la convertibilidad trajo aparejado un cambio del régimen macroeconómico que contribuyó a la recuperación de la industria nacional y regional, luego de un periodo de pérdida de participación en el producto como consecuencia de políticas que no la favorecieron. Así, la devaluación de 2002 marca un punto de inflexión en la evolución del sector industrial. En ese escenario de tipo de cambio real elevado, la recuperación de la industria se explicó fundamentalmente por el incremento  de  la “competitividad  precio”.  Si  bien  el  cambio en  el  contexto macroeconómico era una condición para posibilitar una recuperación económica, ésta no es suficiente para hacer sustentable un proceso de crecimiento en el largo plazo.  Desde el  2005,  el  aumento  de los precios  comenzó  a  erosionar sostenidamente la competitividad del tipo de cambio real, a través del incremento en los costos industriales. Dado que la industria fue el motor de desarrollo durante un largo lapso y, en los últimos años lideró la recuperación económica en la región, este trabajo busca analizar las características del crecimiento industrial en Rosario y el Aglomerado Gran Rosario (AGR) a partir de la devaluación y evaluar la evolución de indicadores que podrían afectar su desempeño futuro.

 

Palabras clave: Dinámica industrial; Tipo de cambio real; Competitividad

 


 

Abstract.  The  change  of  the  macroeconomic  environment  that  started  with  the devaluation of 2002 originated a process of deep recovery in the national and regional industry. This  process  took  place  after  a  substantial  fall  of  the  industrial  share  in the productive structure, due to two decades of unfavourable policies that ended in one of the most serious economical crisis. The 2002 devaluation meant a turning point for the industrial performance. At this context of high real exchange rate, the industrial  recovery  was  driven  by price-competitiveness. Although  the  change  in the macroeconomic context is a necessary condition, this is not enough to achieve sustainable growth that tends to major development. In this sense, since 2005, the increase of the price level began to erode,  the competitiveness of the real exchange rate through the increment in the industrial costs. Because of the industrial sector led the economic recovery in the Rosario Region, this paper seeks to analyze the characteristics  of the  industrial  growth  in  Rosario  and  its  metropolitan  area  since the devaluation. It also examines the evolution of some indicators related to industry price competitiveness that can influence the future industrial performance.

 

Key words: Industrial dynamics; Real exchange rate; Competitiveness

 


 

1.  Introducción

 

El  abandono  de  la  convertibilidad  trajo  aparejado  un  cambio  del  régimen macroeconómico que contribuyó a la recuperación de la industria nacional y regional, luego de  un  largo  periodo de  pérdida  de  participación  en  el  producto  a  raíz  de políticas que no la favorecieron. Esta situación culminó  con una de las más graves crisis vividas en el país y, en particular, en el Aglomerado Gran Rosario que llegó a tener las tasas de desocupación más altas del país.

 

La devaluación de inicios del 2002 marca un punto de inflexión en la evolución del sector industrial. En ese escenario de tipo de cambio real elevado, la recuperación del sector a nivel nacional y en el ámbito regional se explicó fundamentalmente por un  incremento  de  la llamada “competitividad  precio”,  la  cual  posibilitó  sustituir importaciones  aprovechando, en  primera instancia,  la  existencia  de  un  elevado nivel de capacidad ociosa.

 

Si bien el cambio en el contexto macroeconómico era una condición fundamental para posibilitar una  recuperación  económica,  ésta  no  es  suficiente  para  hacer sustentable  un proceso de crecimiento  en  el  largo  plazo  que  tienda  a  un  mayor desarrollo. A partir del año 2005, el mayor ritmo de aumento de los precios comenzó a erosionar de manera sostenida la competitividad del tipo de cambio real, a través del  incremento  en  los  costos industriales.

 

En este sentido, algunos autores advierten que, en términos generales, el nuevo escenario macroeconómico a partir de 2002, no ha sido incentivo suficiente para inducir  cambios estructurales  en  el  modelo  productivo  industrial que puedan garantizar un crecimiento sostenido y amortiguar los vaivenes del ciclo económico.

 

Teniendo en cuenta que el sector industrial fue el motor de desarrollo en  Rosario y su zona de influencia durante un largo lapso y, en los últimos años uno de los que lideró la recuperación económica, este trabajo busca analizar las características del crecimiento industrial en Rosario y el Aglomerado Gran Rosario (AGR) a partir de la devaluación y evaluar la evolución de algunos indicadores que podrían afectar su desempeño futuro.

 

El trabajo comienza con una breve reseña de la evolución de la Industria del AGR hasta  la crisis de  2001-2002.  Luego,  se  analiza  la  performance  2003-2007  del sector industrial de la región a través de diferentes indicadores: Valor Agregado, empleo, inversión y exportaciones. En la tercera sección, se evalúa, por un lado, la competitividad precio en la industria, particularmente a través de la evolución del Costo laboral por unidad de producto y por otro lado, la competitividad sistémica, particularmente prestando atención al nivel mesoeconómico.

 

 

2.  Importancia  y  evolución  del  sector  industrial  en  el  Aglomerado  Gran Rosario previo a la crisis 2001-2002.

 

La actividad industrial comienza tempranamente en la región, y fue históricamente su motor de crecimiento. En este sentido, cabe señalar dos hechos emblemáticos que marcan la importancia del sector en el desarrollo de la ciudad, por un lado la creación  en  1880  del Club  Industrial Protección  al  Trabajo1,  y  por  otro  lado,  la realización en Rosario en 1888 de la primera exposición industrial.

 

Hacia mediados de la década del ‘50, la estructura industrial de la Ciudad había adquirido las particularidades  que  la  caracterizarían  durante  muchos  años.  La siderometalúrgica  y metalmecánica  se  constituyeron  como  las  actividades predominantes  de  la  región,  con más  de  un  tercio  del  total  de  establecimientos, seguido por las industrias textiles y de confecciones, y luego por las alimenticias.

 

El auge de la industria en el AGR hizo que hacia mediados del siglo pasado, esta región concentrara  más  del  60%  de  las  fábricas  de  la  provincia,  con  impactos importantes en la calidad de vida de la población. En este sentido, se observa que el producto per cápita de la región era, en esa época, un 7% superior al promedio del país (Castagna y Woelflin, 2004).

 

Pero las políticas aplicadas desde mediados del ‘70 resultaron inconsistentes con la promoción del sector manufacturero, entrando la economía argentina en crisis y comenzando la  industria  una etapa  de  declive.  Así,  el  cambio  de  un  modelo proteccionista  por  uno de  apertura comercial  inicialmente  moderada,  que  se profundiza a partir de 1978, junto con una intensa reforma 2financiera implementada en 1977 (López, 2006), impactó en la estructura productiva del AGR. Las nuevas políticas económicas no favorecieron al sector industrial y, en particular, al tipo de firmas y de actividad desarrollada en la región (Castagna, Woelflin, Romero, Módolo, 2001). En este sentido, el sector metalmecánico fue uno de los más afectados por la apertura comercial, seguido por el textil y el de calzado que ven cerrar un número importante  de empresas.

 

Por  otro  lado,  en  lo  relativo  al  tipo  de  firmas,  se  debe  señalar  el  predominio  de empresas  micro  y  pequeñas,  que  utilizan  tecnología  obsoleta  y  producen fundamentalmente para el mercado interno (Castagna et al, 2001).

 

Este proceso de desindustrialización que comienza a fines de los ‘70 se agudiza en  la década del  noventa.  La  implementación  del  plan  de  Convertibilidad  vino acompañada de una veloz profundización del programa de reformas estructurales, que impactó drásticamente en el sector industrial, llevando a un declive importante de algunos de los sectores más tradicionales de la actividad manufacturera regional3.

 

Si  bien,  durante  la  primer  etapa  de  dicho  plan,  la  producción  manufacturera experimenta un incremento significativo, durante la década del noventa se manifiesta con intensidad la desarticulación de la estructura productiva, la caída en la ocupación sectorial y en los salarios de los trabajadores, el creciente grado de concentración

económica  y  centralización  del  capital,  junto  con  la  crisis  de  las  pequeñas  y medianas empresas (Aspiazu, Basualdo, Schorr, 2001). Estos cambios observados durante la década del noventa representaron, siguiendo a López (2006, pp: 201), “la  continuidad  del  proceso de transformación  de  la  estructura  industrial  iniciado en los años setenta, y caracterizado por la pérdida de peso del sector metalmecánico y de  las  industrias trabajo-intensivas y por las actividades vinculadas a recursos naturales”.

 

Además,  a  partir  del  inicio  de  la  recesión,  en  1999,  el  producto  industrial  en  el AGR registra una caída mucho mayor a la observada tanto en la provincia como en la nación. Esta caída fue de tal magnitud que comparando los valores del año 2001 con los de 1993 se observa que la disminución promedio anual del valor agregado industrial (a precios constantes) fue de alrededor del 3%, a pesar de la evolución favorable registrada hasta el año 1998 (Castagna, Ghilardi, Secreto, Woelflin, 2005).

 

Estudios  realizados  en  el  Instituto  de  Investigaciones  Económicas  4 permitieron identificar algunas características estructurales del sector manufacturero de Rosario, y otras que ponían de manifiesto la magnitud de la crisis económica. En general, se puede mencionar la gran cantidad de micro empresas existentes en el entramado manufacturero, muchas de ellas emprendimientos de subsistencia, con un elevado nivel de rotación.

 

Asimismo, históricamente en la ciudad ha habido un bajo porcentaje de empresas exportadoras (5%), las cuáles a su vez tenían un bajo grado de inserción externa y  dirigían sus exportaciones principalmente  al  mercado  latinoamericano.  Sin embargo, en el caso de ampliarse el análisis al AGR se debe destacar la presencia de  importantes  empresas exportadoras  sobre  todo alimenticias  y  químicas.

 

Además,  cabe  mencionar  que  las  empresas  rosarinas  destinan  una  elevada proporción de sus ventas a la propia región y en mucha menor medida al resto del país.

 

Por otro lado, en el año 2001, la mayoría de las empresas se caracterizaban por tener un elevado porcentaje de capacidad ociosa instalada.

 

Estas  particularidades  terminaban  conformando  un  sistema  productivo  donde predominaban las  conductas  estratégicas  defensivas,  con  una  baja  dinámica  de innovación, y escasa capacidad  de  respuesta  ante  los  desequilibrios macroeconómicos, en un contexto de carencia de políticas de tipo mesoeconómico que  permitieran  la construcción  o  desarrollo  de  las capacidades  faltantes  en  las firmas  por  medio  de  una mejor  interacción  con  el  ambiente (Castagna,  Woelflin, Módolo, 2005).

 

3. El desempeño del  sector  industrial  en  el  contexto  macroeconómico postdevaluación.

 

La devaluación de 2002 configuró un nuevo set de precios relativos favorables a los sectores transables. En este nuevo régimen la industria manufacturera desempeñó un rol clave en la salida de la crisis y la posterior recuperación económica, siendo uno de los sectores más dinámicos en la generación de empleo, contrariamente a lo ocurrido en la fase expansiva del período de convertibilidad.

 

En esta sección se analiza el desempeño del sector industrial en el AGR a través de distintos indicadores de nivel de actividad: Valor Agregado, Empleo, Inversión y Exportaciones.  El Valor Agregado,  si  bien  constituye  el  principal  indicador  de actividad económica, requiere ser complementado con el estudio del empleo, para analizar  el  impacto  del crecimiento  sobre  la calidad  de  vida.  Por  otra  parte,  el análisis de las inversiones y exportaciones en el sector industrial permiten alguna aproximación  a  la  dinámica  de cambio  estructural  del  sector, más vinculada  con aspectos  microeconómicos  de  la competitividad.

 

3.1.  El  Valor Agregado   Industrial

 

Esta  sección  se  basa  en  la  serie  de  Valor Agregado Industrial 5,  que  elabora  el Instituto de Investigaciones Económicas (IIE) en el marco de las estimaciones del Producto Bruto Geográfico de Rosario y el AGR.

 

El sector industrial de Rosario y el AGR ha mostrado, desde inicios de la serie de valor agregado en  1993,  fluctuaciones  cíclicas  más  intensas  que  la  industria provincial y nacional. Esto significó un crecimiento mayor en el período 1993-986 respecto de la nación, una caída más pronunciada durante la recesión 1999-2002, y una recuperación más intensa en el período post devaluación.

 

La recesión iniciada en 1999, que culminó con la crisis de 2001-2002, significó una disminución del  VA industrial  del  12%  promedio  anual  en  dicho  período,  como consecuencia  de  ello  la participación  de  la  industria  en  la  estructura  productiva alcanzó un mínimo de 10,8% en el año 2002. Como puede observarse en el Gráfico Nº 1, la mayor intensidad de la crisis económica en Rosario y el AGR se produjo entre los años 1999 y 2001, dónde la caída del Valor agregado industrial alcanzó el 30%, mientras en el ámbito provincial y nacional registró una caída del 12,0% y 10,9% respectivamente en el mismo período.

 

Luego de la devaluación, el sector  industrial  ha  sido  uno  de  los  más  dinámicos,

debido  a  los  mayores  ingresos  de  las  actividades  ligadas  al  sector  externo favorecidas por  la  nueva  relación  de  cambio  y  los  elevados  precios  de  los commodities,  y  por  la posibilidad  de  sustituir  importaciones  en  algunos  sectores afectados negativamente por la apertura de la década del noventa.

 

En este sentido, como expresa Castagna et al (2006, pp: 6)

 

Los indicadores de nivel nacional dan cuenta de que son, justamente, las ramas más concentradas en esta región las que manifestaron los mayores índices de crecimiento y es por ello que se observa un crecimiento mucho más acentuado en Rosario y su Aglomerado que el registrado en el país y más aún, en la provincia de Santa Fe.

 

Gráfico Nº 1

Evolución  del  Valor Agregado  Industrial  1998-2006 

Fuente: Informe Económico, Ministerio de Economía y Producción, Instituto Provincial de Estadística y Censos y estimaciones del IIE de Valor Agregado Industrial.

 

En este sentido, se observa que entre 2003 y 2006 el VA industrial de Rosario y el AGR creció en un  37%  y  43%  respectivamente,  mientras  el  crecimiento  de laIndustria Nacional fue del 31%7. Dicho  aumento, se basó inicialmente  en el aprovechamiento de la capacidad ociosa8 y en los años posteriores, en incrementos en la capacidad instalada.

 

Sin embargo, como se desprende también del Gráfico Nº 1, el análisis de las tasas de crecimiento interanuales muestra que la brecha entre el crecimiento regional y el de la Industria nacional ha venido cerrándose en forma progresiva. Mientras en el año 2004 el crecimiento industrial en el AGR fue casi 8 puntos superior al registrado a nivel nacional, en el año 2006 el crecimiento industrial en el AGR estuvo alrededor de  3  puntos  por  debajo  de la  tasa  de  crecimiento del producto industrial a nivel nacional9 (Castagna,  Woelflin, Ghilardi,  Secreto,  2007).

 

Las  estimaciones  provisorias  de  valor  agregado  industrial  en  el AGR  para  2007 estarían indicando un cambio en esta tendencia, pues muestran nuevamente tasas de variación superiores al promedio nacional.

 

Finalmente,  si  se  analiza  la  dinámica  de  las  principales  ramas  industriales  del AGR, ordenadas  según  su  participación  en  la  estructura  productiva,  pueden identificarse  los sectores  que  lideraron  el  crecimiento  de  la  industria  regional  a partir de 2003. En este sentido se advierte que “Maquinaria y Equipo” (División 29) y “Productos de Metal” (División 28), que ocupan el segundo y cuarto lugar en la estructura industrial del AGR, fueron las ramas que explicaron el mayor crecimiento de  la  industria  en  el  área  en  relación  a  la Industria Nacional.  Por  otra  parte,  la Industria Alimenticia,  que  representaba  según  el CNE  9410 el  22,7%  del  VA del AGR, y la Fabricación de Vehículos, tuvieron un mejor desempeño a nivel nacional en relación al AGR. En este último caso debe destacarse que el Sector automotriz fue por tercer año consecutivo el de mayor crecimiento a nivel nacional, registrando en 2006 una variación interanual de 32,2%.

 

En  general,  la  economía  rosarina  históricamente  ha  tenido  un  comportamiento procíclico acentuado, es decir las crisis son más pronunciadas que en el promedio del país, pero también las etapas de recuperación son más veloces, atrayendo en parte excedentes de otras áreas, sobre todo del hinterland donde las actividades agropecuarias son prioritarias.

 

3.2.  Empleo  industrial

 

Con la salida de la convertibilidad se revierte el proceso de destrucción del empleo industrial. Así, a  diferencia  de  lo  ocurrido  durante  la  década  del  noventa,  la reactivación  de  la producción  industrial  estuvo  acompañada  de una fuerte recuperación de los niveles de ocupación en todas las actividades manufactureras.

 

Para analizar la dinámica del empleo industrial en el periodo 1998-2006, se utiliza como fuente de  información  los  datos  de  la  Encuesta  Permanente  de  Hogares (EPH). Si se analiza el periodo en sub-períodos, encontramos dos etapas bien diferenciadas: la primera abarca 1998-2002 y la segunda 2003-2006. En el primer caso,  se  podría  hablar  de la “etapa  de crisis”  y  en  el  segundo  de  la  “etapa  de recuperación”. En términos generales, mientras en la etapa de crisis, el empleo se redujo en 9.742 ocupados industriales, en el periodo de recuperación el crecimiento neto del empleo en el sector industrial alcanzó un valor de 13.671 personas ocupadas para el AGR.

 

El  impacto  de  la  crisis  en  el  nivel  de  ocupación  se  manifiesta  también  en  la participación de la industria en el total de ocupados del AGR, que pasa de un valor de  17,1% en 1998  a  un  mínimo  del  14,3%  en  el  año  2002.  Esta  caída  estuvo acompañada  por un aumento  en  la  participación  del  empleo  en  los  sectores Comercio  y  Servicios,  los cuales presentan  variaciones  cíclicas  menos  intensas que el sector industrial. La participación del empleo industrial se recupera desde el 2003, alcanzando su valor máximo en 2004 y estabilizándose en torno al 16% en el 2006.

 

Por  otra  parte,  cabe  destacar  que  en  la  etapa  de  recuperación  se  evidencia,  a diferencia de lo ocurrido durante la década del noventa, una relación directa entre variaciones en el nivel de producto y las variaciones en el nivel de empleo. En este sentido,  se comprueba que en  el  período  1991-1998,  crece  el  VA industrial  al tiempo  que  cae  el empleo,  durante  la etapa  de  crisis,  cae  tanto  el  VA industrial como  el  empleo  mientras que  en  esta  última etapa,  la  de  recuperación,  crece tanto el VA industrial como el empleo. De esta manera, en la etapa de recuperación, el valor de la elasticidad empleo-producto11 es de 0,5412.

 

Se  observa  entonces,  que  a  partir  de  la  salida  de  la  convertibilidad  la  industria recupera la  capacidad  de  generar  empleo  que  presentaba  durante  la  etapa  de sustitución de importaciones y que había perdido desde fines de los ’70.13 

 

En este sentido, según Beccaria, Esquivel y Mauricio (2005, pp: 248-249),

 

la elevada elasticidad registrada durante la recuperación reciente parece haber estado más estrechamente asociada al hecho de que el crecimiento de la producción agregada se basó en el aprovechamiento de la capacidad ociosa existente a mediados de 2002, momento en el cual culmina la larga y profunda recesión iniciada en 1998.

 

Gráfico Nº 2

Participación  del  empleo  por  rama  de  actividad.  AGR.

Fuente: Elaboración propia sobre la base de EPH – INDEC

Nota: “Resto servicios” incluye: Transporte, almacenamiento y comunicaciones, Serv. Financieros, Inmobiliarios, de alquiler y empresariales, Adm. Pública, Defensa y Seguridad Social, Enseñanza, Serv. Sociales y de salud, Serv. Domésticos, Otros serv. Sociales particulares y comunitarios; “Otras ramas” incluye: Actividades  primarias,  Construcción, EGA y  actividades no  bien especificadas.

 

Otra  fuente  de  información  es  la  Encuesta  de  Indicadores  Laborales  (EIL)  que elabora el Ministerio de Trabajo, Empleo y Seguridad Social de la Nación. Si bien los datos no son directamente comparables con los de la EPH14, es posible usarla para complementar el análisis anterior, en función del comportamiento del empleo formal o registrado en el sector industrial para el AGR. Entonces, a partir de los datos de la EIL, la evolución de la serie presenta una primera etapa en donde el empleo formal muestra una fase descendente hasta el año 2002 y una posterior recuperación  con  un  crecimiento  continuado  que  supera  los niveles  iniciales. Además, se hace evidente que la recuperación del empleo en el sector industrial está por encima del comportamiento del empleo a nivel de todos los sectores. Es importante  destacar  que  para el  sector  industrial  se  cuenta  con  datos  de  la  EIL desde el tercer trimestre de 1999 hasta el primer trimestre de 2006.

 

4.3.  Inversiones

 

La  reactivación  de  la  actividad  industrial  en  el  período  post  crisis  ha  estado acompañada de una importante recuperación de los niveles de inversión. Luego de una primera  etapa  en que  el  crecimiento  industrial  fue  explicado  principalmente por la progresiva utilización de la capacidad ociosa, desde el 2005 hay evidencias de aumentos en la capacidad productiva (Fernández Bugna y Porta, 2007), ya sea en  el AGR,  en  la provincia  de  Santa  Fe,  como  a nivel  nacional.  Es  interesante advertir que de todas maneras hay algunas ramas industriales (refinación del petróleo e industrias metálicas básicas) que en el 2006 comienzan a estar al límite de su capacidad.

 

De  acuerdo  con  los  datos  disponibles,  Base  de  Inversiones15 relevada  por  el Ministerio de Producción de la Provincia de Santa Fe, el sector industrial concentró poco más del  60% de las  inversiones  tanto  en  el AGR  como  en  la  Provincia  de Santa Fe en el período 2005-2007. Además, cabe destacar que los anuncios de inversiones de las industrias manufactureras del AGR representan aproximadamente el 54% de las inversiones industriales anunciadas en la provincia de Santa Fe.

 

Teniendo presente que los resultados que aquí se exponen pretenden ser un indicador de  las principales  tendencias  en  el  flujo  de  inversiones  del  sector  privado  en  la provincia  y  en el  AGR,  al  analizar  el  patrón  de  inversiones  en la industria manufacturera pareciera no modificarse la estructura productiva del AGR. Esto se debe a que las ramas que concentran una mayor proporción y montos de inversión son las de producción de Alimentos y Bebidas y las industrias Siderometalúrgicas y Metalmecánicas, dos de los sectores tradicionales del AGR. Sin embargo, como se  observa  en  el  cuadro  siguiente  la  rama  correspondiente  a la fabricación  de productos  de  la  refinación  del  petróleo  y  combustible  nuclear  ha concentrado  el 31%  de  los  montos  anunciados  de  inversión  en  el  sector  industrial  en el AGR, siendo  explicado  casi  exclusivamente  por  el  incremento  de  las  inversiones destinadas a  la  instalación  de  nuevas  plantas  de  producción  de  Biocombustible. De acuerdo con esta información, estos tres sectores concentran aproximadamente el 80% de los anuncios de inversión en el sector industrial en el AGR durante el período 2005-2007. Por otro lado, cuando se analizan las inversiones anunciadas en  la provincia  de  Santa  Fe se evidencia  que,  además  de  las tres  ramas preponderantes en el AGR, la de Automotriz y Autopartes también cobra significativa importancia.

 

 

Cuadro Nº 2

Inversión según rama industrial y participación en el total - Años 2005/2007 (en millones  de  pesos  corrientes) Fuente: Elaboración propia con datos del Ministerio de la Producción de la Provincia de Santa Fe.


Al considerar la participación de las inversiones del AGR en la provincia de Santa Fe por rama de actividad (Gráfico Nº 3) se destaca la concentración en la región de los productos de la refinación del petróleo y combustible nuclear, la fabricación de papel y productos de papel, y la rama de Informática y software que representan, cada una de ellas más del 80% de las inversiones en la provincia.

 

Es importante destacar que estas inversiones se encuentran concentradas en un número reducido de empresas del AGR. En este sentido, diez empresas explican el 89% de las inversiones anunciadas en el año 2007, siendo 4 de ellas inversiones en plantas de Biocombustible. En el caso de la rama Alimentos y Bebidas, si bien se registran varias empresas participando en inversiones, las grandes empresas cerealeras y aceiteras, muy ligadas al comercio exterior, concentran los mayores montos de inversión.

 

Por otro lado, las inversiones están destinadas fundamentalmente a la formación de capital, estando mayoritariamente orientadas a la ampliación de instalaciones existentes o Greenfields16.  Las  fusiones  y  adquisiciones  tienen  una  relevancia mucho  menor.

 

Sin embargo, se debe destacar el fuerte proceso de concentración y extranjerización que se está dando en algunas ramas industriales, proceso que no es nuevo pero que se acentúa en los últimos años.

 

 

Gráfico Nº 3

Participación  de  las  Inversiones  del  AGR  en  la  Provincia  de  Santa  Fe  por rama industrial.

Fuente: elaboración propia con datos del Ministerio de la Producción de la Provincia de Santa Fe.

 

4.4.  Exportaciones

 

La devaluación del peso ha impactado positivamente en la competitividad precio de  las manufacturas  de  origen  industrial  (MOI),  evidenciándose  un  incremento importante en las ventas externas de las firmas del AGR durante todo este período.

De  acuerdo  con  los  datos  disponibles,  las  exportaciones  realizadas  por  las empresas localizadas en el AGR representan el 58,2% del total de exportaciones de la provincia de Santa Fe.

 

Si bien la nueva relación de precios relativos impulsó las ventas externas del sector industrial, no se  evidencian  cambios  significativos  en  el  patrón  de  exportaciones de  la  región, pues  los sectores Aceites  y  derivados  y Automóviles  y Autopartes siguen concentrando gran parte de las mismas, seguidos por Lácteos, Maquinaria Agrícola  y  Frigoríficos.

 

Asimismo las exportaciones del AGR se encuentran concentradas en un número reducido de firmas. En efecto las primeras 10 industrias exportadoras  representan el 98,6% del total de exportaciones de 2006. Se destaca, además, que el valor de las exportaciones se incrementó un 11,4% en el año 2006, respecto del año anterior.

 

 

5.  Determinantes  del  comportamiento  industrial  en  la  postdevaluación

 

5.1.  Evolución  de  la  competitividad-precio

 

Como se mencionó anteriormente, la recuperación de la industria tanto en el ámbito nacional como a nivel regional se explicó, fundamentalmente, por un aumento de la competitividad precio, producto de un elevado tipo de cambio real y una significativa reducción  del  costo salarial unitario.

 

Sin embargo, las ventajas del régimen macroeconómico post-devaluación parecen estar dando algunas señales de agotamiento, observándose, especialmente a partir de 2005 importantes aumentos de los principales costos industriales, tanto de los costos laborales como del valor de los insumos claves del sector industrial.

 

El  costo  laboral  por  unidad  de  producto  (CLU)  es  uno  de  los  indicadores  más utilizados para  analizar  la  “competitividad  precio17  y  se  define  como  el  cociente entre la tasa salarial bruta en términos reales y la productividad del trabajo (Fujii, Candaudap, Gaona, 2005). En este sentido, una disminución del CLU puede darse vía reducción de costos laborales18 o aumento de la productividad.

 

La medición del CLU requiere algunas aclaraciones metodológicas. En particular, según Tokman y Martínez (1999), el cálculo del real requiere decidir si se va a utilizar el Índice de precios al Consumidor (IPC) o el Índice de Precios al Productor (IPP). Esta no es una cuestión menor, especialmente en contextos de fuertes  cambios  de  precios  relativos, tales  como  una  devaluación  o  una fuerte apertura  económica.

 

Distintas  estimaciones  de  CLU  realizadas  para Argentina,  en  particular  por  la CEPAL, optan por deflactar el salario industrial bruto por el Índice de Precios básicos del Productor (IPP). No obstante si se tiene en cuenta que el Índice de Precios al Consumidor  (IPC)  creció a  un  ritmo menor  que  el  IPP  por  la  incidencia  de  los servicios  regulados  que  no pudieron  ajustar sus  precios  al  ritmo  de  los  bienes transables,  resulta  evidente  que  si se  utiliza  este índice  como  deflactor  el  CLU sería mayor que el obtenido utilizando IPP.

 

No obstante, si bien el nivel del CLU es de utilidad a los efectos de su comparabilidad regional y/o internacional, en lo que refiere al objeto de este trabajo nos interesa en mayor medida el análisis de la evolución que ha tenido este indicador a partir de 2002.

 

En  este  sentido,  como  consecuencia  de  la  devaluación,  el  CLU  de  la  Industria Argentina19 registró una caída del 46,2% en el año 2002 respecto al año anterior. Sin embargo,  luego  de  alcanzar  un  nivel  mínimo  en  2003,  el  CLU  comienza  a recuperarse en forma sostenida, aunque aún no llega a alcanzar los niveles precrisis. En particular, en el año 2006 el CLU de la industria argentina se ubicaba un 26% por debajo del valor de 1998.

 

Diversos ensayos realizados para estimar el CLU en el Aglomerado Gran Rosario20 muestran la misma tendencia observada a nivel nacional, si bien en este caso la brecha que lo separa de los niveles de la década del noventa es sólo de un 2,2%.

 

Por otro lado, se observa también en los últimos años un incremento en el costo de  algunos insumos  claves  del  sector  industrial,  el  cuál  comienza  a  percibirse como una señal de alerta para el crecimiento sostenido del sector ya que modifica los  cálculos  de  rentabilidad empresarial.

 

En este sentido, según el Índice de Costos Industriales (ICI) que elabora la UADE, éstos han aumentado 156% desde la salida de la convertibilidad hasta diciembre de 2006. Este aumento se vio impulsado principalmente por subas de precios de las materias primas, los valores de los insumos importados y subas de precios de algunos  servicios  públicos, además  de  los  costos laborales.  Cabe  destacar  el incremento del costo energético, el cual se está convirtiendo en un problema para toda la industria pero fundamentalmente para aquellas que son electro-intensivas.

 

Los dos fenómenos señalados pueden apreciarse claramente en el Gráfico Nº 4, el cual muestra la evolución del Costo laboral por unidad de producto de la Industria Argentina y del precio internacional de los insumos industriales elaborado por el FMI.

 

La contracara del aumento en los costos industriales, consecuencia a su vez de la aceleración inflacionaria, es un proceso de apreciación del tipo de cambio real del sector. Si bien no hay acuerdo entre los economistas acerca cuál sería el valor de la paridad de equilibrio, existe coincidencia respecto de que las ventajas del tipo de cambio real elevado se están erosionando.

 

 

Grafico Nº 4

Costo  laboral  unitario  en  la  Industria  Argentina  e  Índice  de  precios  de  los Insumos industriales en U$S (FMI), 1993=100.

Fuente: Elaboración propia en base a Encuesta Industrial Mensual, Sistema de Índices de Precios

Mayoristas del INDEC y Fondo Monetario Internacional.

 

Esto, sin dudas se plantea como un desafío para el sector, ya que luego de seis años  de crecimiento  de  la  actividad  industrial,  se  presenta  un  escenario  de disminución de la “competitividad precio”. En este contexto real, la competitividad pasaría a depender crecientemente de ganancias de productividad.

 

5.2.  El  desafío  sigue  estando  en  la  competitividad  sistémica

 

La visión de la competitividad macroeconómica de que el énfasis debe colocarse sólo en el aumento de la productividad del trabajo y centrarse en la baja de costos laborales, esperando una depreciación del tipo de cambio, responde a la adhesión de  una  noción  de “competitividad básica”  o  como  se  denomino  anteriormente,“competitividad precio”. Además, esta visión, produce daños importantes al mercado laboral, ya que considera al salario como un costo a ajustar (Ubfal, 2004).

 

En  cambio,  existe  amplio  consenso  acerca  de  que  la  competitividad  es  mucho más que ganancias  de  productividad.  En  este  sentido,  la  noción  sistémica  de competitividad permite comprender en un sentido amplio las fuentes de la misma. Así, el concepto de “competitividad sistémica” (Esser, Hillebrand, Messner, Meyer- Stamer, 1996) se caracteriza por reconocer que un desarrollo industrial exitoso no se logra meramente a través de una función de producción en el nivel micro, o de condiciones  macroeconómicas  estables  en  el nivel  macro, sino  también  por  la existencia de medidas específicas del gobierno y de organizaciones privadas de desarrollo orientadas a fortalecer la competitividad de las empresas (nivel meso). Además, la capacidad de vincular las políticas meso y macro está en función de un  conjunto  de estructuras  políticas  y  económicas  y  de  un  conjunto  de factores socioculturales y patrones básicos de organización (nivel meta).

 

Desde esta perspectiva, la innovación pasa a ser una de las fuentes principales de la competitividad y la difusión de la innovación es lo que permite a una economía crecer con mejores empleos al tiempo que mejora su participación en el mercado mundial (Ubfal, 2004).

 

En este sentido, algunos autores (Fernández Bugna, Porta, 2007) señalan que el nuevo régimen macroeconómico postdevaluación no ha promovido un nuevo modelo productivo, es decir “no generó respuestas microeconómicas hacia la sofisticación en la producción ni cambios innovativos en productos o procesos” (Ibidem, p. 100). Por otra parte, la “política industrial” en este período sólo se ha limitado a asegurar la estabilidad macroeconómica y garantizar un tipo de cambio real competitivo que asegure  competitividad-precio.

 

El mismo trabajo advierte también que

 

no   hay  cambios  significativos  en  los  coeficientes  de  empleo  ni  en  los requerimientos de insumos y componentes importados, no se ha avanzado en un proceso de sustitución en intermedios y finales, no aparecen nuevos sesgos intersectoriales, no ha habido modificaciones importantes en la composición de la producción local y no se ha alterado la (débil) conducta innovadora de las firmas (Ibídem, p. 101).


Si bien escapa al objeto de este trabajo detectar los posibles cambios ocurridos en  el modelo productivo  industrial  del Aglomerado  Gran   Rosario  en  el  período analizado,  y aún  cuando el  análisis  de  la  composición  de  las  inversiones  y exportaciones no muestra cambios en esa dirección, merecen destacarse algunos aspectos  favorables  del  ambiente local  que  pueden conducir  a  disminuir  la dependencia de las empresas respecto del nivel del tipo de cambio real.

En primer lugar, el Municipio de Rosario se ha caracterizado desde la década del 80  por contar con  Gobiernos  locales  que  mantuvieron  una  continuidad  en  las políticas públicas y en el diseño de estrategias de largo plazo, que se han plasmado en distintas instancias de participación público-privada: Plan Estratégico Rosario, Programa  de  Descentralización  y Modernización  Municipal,  Plan  Estratégico Metropolitano, Concertación Nuevo Plan Urbano, entre otros.

 

En segundo lugar, existe un conjunto de instituciones empresariales que ocupan un lugar importante en el sistema productivo y mantienen una fluida relación con el Sector  Público Municipal.  Sin  embargo,  la  sinergia  entre  instituciones  y  sector empresario está evolucionando lentamente (Castagna, Liendo, Martínez, 2007).

 

Es probable que estos cambios favorables en el ambiente institucional local hayan mejorado las conductas  empresariales  en  el  contexto  de  los  desafíos  globales. Sin  embargo,  la información  cualitativa  existente  resulta  insuficiente  para  poder afirmar si han contribuido a la generación de cambios estructurales en los modelos productivos.

 

 

6.  Conclusiones

 

A partir de 2002, con el abandono del régimen de convertibilidad, se abre un nuevo escenario macroeconómico.  Este  nuevo  contexto  se  caracterizó,  entre  otros aspectos,  por  un acentuado  deterioro  de  los  ingresos  de  los  asalariados,  una sustancial restricción en materia crediticia, y un importante aumento en el nivel de protección por efecto de la fuerte devaluación del peso. Esto se percibió como un panorama más optimista para el entramado productivo local ya que el cambio en la relación de precios relativos entre los bienes producidos internamente y los bienes importados,  transfirió  competitividad  vía  precios generando  oportunidades  para comenzar a revertir parcialmente el proceso de desindustrialización con destrucción del empleo que tuvo lugar desde fines de los setenta.

 

Como  consecuencia,  el  sector  industrial  fue  uno  de  los  sectores  que  lideró  la recuperación  económica  a  partir  de  2003.  En  particular,  en  el Aglomerado  Gran Rosario, el VA industrial  aumentó  un  37%  entre  2003-2006.  Este  crecimiento  se basó inicialmente, en el aprovechamiento de una amplia capacidad ociosa y luego en  incrementos de  capacidad instalada.

 

Un hecho característico de la salida de la convertibilidad, es que la industria recuperó la capacidad de generar empleo que presentaba durante la etapa de sustitución de importaciones y que había perdido desde fines de los ’70, si bien subsisten algunos desequilibrios relativos a los diferentes tipos de capacitación requeridos y existentes.

 

También se observó un importante dinamismo de la inversión y exportaciones en el sector industrial  del AGR,  si  bien  éstas  continúan  fuertemente  concentradas  en pocas empresas, fundamentalmente  en  las  agroexportadoras  y  siderúrgicas.

 

Sin embargo, las ventajas del régimen macroeconómico post-devaluación parecen estar dando señales de agotamiento, observándose en la industria manufacturera importantes aumentos  de los  principales  costos  industriales,  tanto  de  los  costos laborales unitarios como del valor de los insumos claves del sector industrial.

 

Esto significa una disminución de la competitividad-precio para las empresas y en consecuencia impone  un  desafío  aún  mayor  para  lograr  incrementos  de productividad basados  en  la innovación,  el  desarrollo  del  capital  humano  y  una creciente interacción institucional. En consecuencia, resulta cada vez más necesario

el diseño de políticas industriales que vayan más allá de garantizar la estabilidad macroeconómica y un tipo de cambio real elevado.

 

Un  aporte  importante  en  este  sentido,  ha  sido  la  implementación,  por  parte  del municipio de Rosario, de algunas políticas y estrategias de cooperación publico- privadas destinadas a fortalecer el entramado institucional de la región.

 


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Notas

 

*Este trabajo se elaboró en el marco del Proyecto de Investigación Acreditado por la Universidad Nacional de Rosario denominado Sectores dinámicos de Rosario y su Región en la postconvertibilidad,dirigido por María Lidia Woelflin.


**Docentes-Investigadoras. Integrantes del Instituto de Investigaciones Económicas de la Escuela de Economía. María Fernanda Ghilardi es Directora de dicho Instituto. Paula Báscolo es Becaria Doctoral del CONICET. Contacto: fghilardi@fcecon.unr.edu.ar


1 Tenía como objetivo fomentar el sector industrial e instalar academias que estudiasen la forma en que producían las industrias en el exterior.

2 Que dio fin al acceso al financiamiento a tasas negativas característico de la  industrialización sustitutiva de importaciones (ISI).

3 A principios de los noventa la industria representaba aproximadamente el 13% del Producto Bruto Geográfico (PBG) de Rosario y el 16% de PBG del AGR

4 Relevamiento Productivo 2001, realizado por el Instituto de Investigaciones Económicas en el marco de un Convenio firmado entre la Facultad de Ciencias Económicas y Estadística de la Universidad Nacional de Rosario y la Municipalidad de Rosario.

5 La serie a valores corrientes surge de la aplicación de un índice de valor construido a partir deinformación proveniente de la recaudación del DREI (Derecho de Registro e Inspección) según distintos rubros industriales y luego se deflactan los valores por el Índice de Precios Básicos del Productor del Sistema de Índices de Precios Mayoristas (SIPIM) del INDEC a dos dígitos.
 
6 Dicho crecimiento no obstante se dio en un contexto de pérdida de empleos industriales, caída en el número de empresas y consecuentemente mayor nivel de concentración

7 Los valores de la serie anterior del Instituto Provincial de Estadística y Censos (IPEC) (que es la utilizada hasta ahora en la estimación de diversos sectores del PBG de Rosario y el AGR) llegan hasta el año 2005, por lo cuál no se incluye en la comparación.

8 El indicador de Utilización de la Capacidad Instalada (UCI) en la industria nacional en el año 2002 fue de 55,7%, mientras en el año 2003 ascendió al 64,9%.

9 Vale la pena destacar que las nuevas estimaciones, que incorporan los años 2005 y 2006 a la serie de valor agregado industrial, tiene como limitaciones: i) el alejamiento del año base (año de información censal) lo que hace que las mismas pierdan precisión y, seguramente, cuando se cuente con los datos del último Censo Nacional Económico 2004/05, la serie requerirá de nuevos ajustes, ii) el impacto de algunas modificaciones en las alícuotas del DREI o incorporación de adicionales que no pueden netearse de la información.

10 No se encuentran disponibles los datos del CNE 2004/2005.

11 Se define como el cociente entre la variación porcentual del empleo y la variación porcentual en el valor agregado a valores constantes.

12 En el periodo 2003-2006 el valor agregado de la industria crece un 37,1% mientras que el empleo lo hace en un 20,2%.

13 Siguiendo a Aspiazu et al (2001) la elasticidad empleo-producto de la industria a nivel nacional era de 0.65 a principio de los años 60, mientras que en el periodo 1993-1999 su valor fue de -3,7.

14 La EIL se releva en empresas privadas con 10 o más trabajadores registrados en el Sistema Integrado de Jubilaciones y Pensiones (SIJP); por lo tanto hace referencia al empleo formal Su cobertura geográfica abarca sólo algunos de los aglomerados del país.

15 La Base de Inversiones de la Provincia de la Santa Fe releva operaciones que se hacen públicas a través distintos medios. Entonces, los montos de inversiones se refieren a aquellos que por su magnitud o trascendencia se han hecho públicos y no a la totalidad de los emprendimientos de inversión ejecutados o en vías de serlo en la provincia.

16 Los anuncios de inversión pueden ser clasificados en Formación de Capital o en Fusiones y Adquisiciones. La Formación de capital son operaciones destinadas a mejorar su desempeño productivo, las que pueden ser calificadas como Greenflieds, cuando implican la creación de nuevas plantas o instalaciones productivas completas, o como de Ampliación, cuando son realizadas sobre instalaciones preexistentes. Por otro lado, las Fusiones y Adquisiciones son operaciones que implican cambios de relevancia en la estructura de propiedad de las firmas.

17 A esta competitividad muchas veces se la suele considerar espuria, pues depende básicamente de condiciones macroeconómicas y no de factores internos de las empresas

18 Está conformado por los costos salariales y los no salariales, tales como las contribuciones patronales y los aportes personales.

19 El índice de salario real surge del salario industrial promedio según el Sistema Integrado de Jubilaciones y Pensiones deflactado por el Índice de Precios Básicos del Productor, en tanto el Índice de Productividad surge del cociente entre el Índice de Volumen Físico y el Índice de Obreros Ocupados de la Encuesta Industrial Mensual del INDE

20 El índice de salario real surge del cociente entre la evolución del salario industrial promedio en la provincia de Santa Fe del SIJP y el Índice de Precios básicos del Productor. El Índice de Productividad surge del cociente entre el Índice de VA industrial del AGR a precios de 1993 y la evolución de puestos de trabajo en la industria según la EPH. También se realizaron estimaciones reemplazando los puestos de trabajo en la industria según la EPH, por la evolución del índice de empleo formal en la industria del AGR, que surge de la Encuesta de Indicadores Laborales del Ministerio de Trabajo.